Mis 3 embarazos y partos…

Yo no puedo decir que haya sido las mejores etapas de mí vida, aunque juro que me hubiese gustado que fuese así, lejos de sentir una felicidad inmensa, que bueno si, feliz estaba, pero por la recompensa final, porque en realidad como me sentí es enferma, y sí, sé perfectamente que el embarazo no es una enfermedad, pero lo siento yo si me he sentido en los tres embarazos enferma, y me sentaba fatal la típica frase de… Pero mujer que estás embarazada, no enferma… Ah no? Entonces porque yo me siento enferma???

Dicho esto voy a empezar recordando desde el principio mi primer embarazo…

Lo cierto es que tardamos un poco más de un año en que me quedase embarazada, y lo digo así por que los dos siguientes, no me dio tiempo ni de pensarmelo o arrepentirme; cuando me hice la prueba vi la segunda rallita tan clarita que ni yo ni mi marido terminábamos de creernoslo, es cierto que me sentía rara, cansada, sensible… pero como en mi la falta de regla no es síntoma de embarazo, porque tengo ciclos muy largos e irregulares, pues decidí irme a la farmacia a por un test digital que parecía ser mucho más preciso, y fue un positivo como una casa de grande, tanto que ahí está mi pequeño, ya con casi 8 años. Bueno de entrada nos empiezan a entrar los típicos miedos pero bueno eso es algo que entra dentro de lo lógico, además al ser el primero los miedos son aún más grandes sobre todo, por el miedo a lo desconocido…

El embarazo en un principio va bien, pero yo me encuentro fatal, cansada y con mal cuerpo durante las 24h del día, y claro a mí me daba apuro ir al médico a decir que me encontraba mal, porque cómo me iba a dar de baja si era un embarazo, y claro no estaba enferma aunque así me sintiera, pero un día me levanté y vi que el flujo le tenía color anaranjado tirando a marrón y claro! Corriendo a urgencias, dónde me dieron de baja y así estuve un mesecito en reposo, que hasta casi agradecí por qué me encontraba tan tan mal, tras la ecografía de las 12 semanas y tras ver que todo iba muy bien me dan de alta, aunque yo me seguía sintiendo muy mal con muy mal cuerpo, muy mareada, en fin, que empecé mi rutina de trabajo y demás, porque bueno no estaba enferma claro, solo estaba embarazada, como si eso fuera moco de pavo, pero bueno…

Cuando estaba embarazada de más o menos 4 meses, mi marido que es militar, se tuvo que ir dos meses, venía algún fin de semana pero no todos, asique bueno… Es verdad que fue la parte más tranquila del embarazo y que poco a poco aminoraron las náuseas, pero en seguida vinieron los ardores, y tuve que aguantarlos, porque hasta que no tuve la revisión no me recetaron la ranitidina, que no me quitaron los ardores, pero los suavizó muchísimo.

Mi marido volvió, pero en solo un mes, se tuvo que volver a marchar los dos últimos meses del embarazo, en este tiempo, el embarazo fue un poco incómodo, primero por las típicas molestias de ya estar demasiado gordita, y luego porque acudí a urgencias varias veces con contracciones, que eran las típicas de braxton hicks, pero que al ser primeriza pues no tienes ni idea. Una de las veces que fui a urgencias fue por un fuerte dolor en la zona lumbar izquierda, no supieron que era lo que me pasaba, pero lo que recuerdo y no creo que se me olvide, es que una matrona, ya de las mayores, me dijo textualmente: “niñaaa no te quejes tanto que esque parir duele, ¿o no lo sabías??” Francamente no podía creer que en el siglo XXI aún se dijeran a las mamás cosas así… En la revisión mi doctora me dijo que ella creía que lo que me había pasado es que tuviera algo de arenilla en el riñón y al estar todo muy reducido ya debido al avanzado embarazo pues me había molestado mucho más que en circunstancias normales, de hecho los síntomas que tuve eran de cólico nefritico, vómitos, falta de apetito y dolor al riñón, pero bueno nadie me supo diagnosticar qué pudo ser…

Mi marido llegó justo 10 días antes del parto, este empezó con contracciones dolorosas a las 5 de la mañana, porque una cosa está clara, cuando eres primeriza dudas de las contracciones cuando son de braxton hicks, pero cuando llegan las de parto, se sabe, si dudas no estás de parto, total que empezaron cada 20 minutos, y cuando empezé a tenerlas cada 7-10 minutos, me di una ducha y decidimos irnos al hospital. Cuando llegué tenía dinámica de contracciones, pero no estaba dilatada, asique la matrona me dice que estoy a punto de ponerme de parto, que vaya a andar pero sin salir de la zona del hospital, que coma y vuelva, y así lo hice, cuando llegué ya estaba de 3 centímetros, asique me llebaron a paritorio, y allí me pusieron la epidural, al rato de ponérmela, me dijo la matrona que me iba a poner oxitocina, porque se habian parado las contracciones, a las 9 de la noche, note ganas de empujar, y la matrona y me dijo que estaba ya de 10 cm pero que era el cambio de turno y que como era primeriza no se quedaba al expulsivo porque iba a ser largo, pues se equivocó, tuve un expulsivo de 20 min, 5 empujones y salió mi niño bonito… Ese momento, es inexplicable, era tan chiquitito, tan despierto, tenía los ojos como platos me miraba y yo solo podía besarlo y abrazarlo, era precioso, y todo había pasado, ya no me encontraba mal, solo me encontraba enamorada de él…

Mi mediana vino de casualidad, de esas veces que, aunque quieres ampliar la familia, no ves el momento y de repente hay un desliz y ¡zas! ¡Das Diana!… No era el mejor momento porque acababa de acabar la carrera, que la hice ya teniendo al mayor y lo que primaba en aquel momento era trabajar, pero bueno, en realidad desde que acabe no me ha faltado el trabajo, y en realidad era más el miedo que otra cosa. El caso es que precisamente trabajando, yo me sentía rara, y como en el centro de salud tienen los test de embarazo, valientemente cogí uno y me lo hice en los baños del trabajo, pensando que realmente, el como me sentía era fruto del estress que me suponía empezar a ser enfermera, pero a mí misma me decia lo parecido que me sentía con respecto al embarazo del mayor, y acabó siendo un positivo como una catedral, y yo en el baño del trabajo y en total soledad, únicamente me preguntaba cómo iba a decirselo a la familia, porque debido a la situación del comienzo como enfermera me iban a decir que era una irresponsable… Finalmente no llegó la sangre al río, la noticia impacto pero bueno bueno fue una gran alegría.

Tal como fue el anterior empecé a sentirme muy mal, con la diferencia que en esta ocasión lo vomitaba todo menos el agua, menos mal, porque al menos me mantenía hidratada.

Estando de unos 2 meses, falleció mi suegro de manera repentina, la verdad que estando embarazada, estando mala y recibir una noticia así, no fue nada agradable, encima nos tuvimos que plantear como decirle a nuestro niño de 4 años en aquel entonces que a su abuelo ya no lo iba a ver más… Fueron momentos duros…

En este mismo tiempo yo empecé a buscar información sobre mis sintomas y de este modo conocí la “maravillosa” hiperemesis gravidica, que merece un post a parte, pero en definitiva, es lo peor que puede pasarte llevando un embarazo sano, al menos para mí, porque estás como una mierda, literalmente, pero no estás enferma, solo embarazada, la frasecita estrella…

Según avanzaba el embarazo, tomamos la decisión de cambiarnos de casa, y el embarazo transcurría bien, sin incidencias, salvo la hiperemesis, que estuvo presente hasta los 5 meses aproximadamente.

La mudanza a la casa nueva ocurrió como no podía ser de otra forma, en mí dinámica de vida, a última hora, asique allá que me fui de mudanza con 36 semanas, con tripón, y limpia que te limpia, y coloca… En fin un estress… Mi síndrome del nido en este caso fue de mudanza y estresada…

A las dos semanas y media, osea en la semana 39 justo, me puse de parto, empecé con dinámica a las 8 de la tarde, y espere hasta las 2 de la mañana a irme, justo cuando llevaba dos horas de contracciones cada 5 minutos, asique recogimos, y nos llevamos al niño a casa de mis padres, y el pobre cuando le dejamos, nos preguntó si volveríamos a por el, me dio mucha lástima porque en realidad no sé qué pasaría por su cabecita, lo mismo pensaba que le íbamos a cambiar por un bebé nuevo… ¡Pobrecito!

Cuando llegue al hospital, me hicieron tacto y sorpresa! No estoy dilatada! No podía creerlo!, Me pusieron en monitores y efectivamente existían contracciones rítmicas, como a ellos también les parecía extraño, volvieron a ponerme otro ratito en monitores para ver si paraban pero no, asique a las 6 de la mañana sin estar dilatada deciden ingresarme, y me dicen que si a las 8 en el cambio de guardia, no ha habido cambios deciden qué hacer conmigo; pues no hubo oportunidad, porque después de darme la habitación, rompi bolsa, me bajaron de nuevo a urgencias de maternidad y de repente de no estar dilatada había pasado a 6 cm de dilatación, en principio yo iba de valiente y no quería epidural, pero la matrona me vio nerviosa y me recomendó ponerla, asique al final accedí, pero les dije que me la pusieran flojita y así fue, la anestesista, me dijo que me la ponía a un flujo muy lento para que pudiese sentir lo más posible, y a los veinte minutos de ponerme la epidural, empecé a tener ganas de empujar, en seguida vino la matrona, y empecé con los pujos que fueron exactamente 3, sentí dolor, si, pero perfectamente soportable, y lo suficiente como para disfrutar el parto… Y cuando la cogí, era monísima, se parecía a su hermano, solo que era más redondita y gordita, una bebé perfecta, y ahí con mi segundo bebé en brazos, me di cuenta de que es posible amar a dos hijos del mismo modo, de un modo infinito…

Con nuestra tercera hija, nos decidimos a ir a por ella tras el segundo cumpleaños de la mediana, porque teníamos claro que queríamos un tercer hijo, y yo tenía claro que no quería tener más pasados los 35 años, asique nos pusimos con la tarea, y no nos costó nada, en seguida empecé a sentirme rara y aquí si que no tuve duda, estando en el pueblo, me hice un test y salio una raya y la otra era tan difusa que apenas se veía, pero yo ya sabía que estaba embarazada. Al principio no tuve muchas molestias, pero a medida que avanzaron las semanas cada día estaba peor, encima fue una primavera muy muy calurosa, que no ayudaba en nada a mejorar mi estado, cada día era más horrible, cada día vomitaba más, mi “amiga” la hiperemesis gravidea me visitaba de nuevo, acabe por apenas poderme mover de la cama, apenas ingería alimento ni líquido, porque absolutamente todo lo vomitaba, me llegue a encontrar tan mal, que me sentía a morir, me sentía realmente enferma, asique un día casi obligada fuimos a urgencias, estaba de 9 semanas, y después de analítica y medicación para frenar los vómitos, decidieron ingresarme porque me había deshidratado, me preguntaba cómo era posible que me estuviese pasando esto a mi! A mi! Q quería disfrutar mi tercer y seguramente último embarazo… Necesitaba sueroterapia para reestablecerme, estuve ingresada 4 días, aunque yo m hubiese quedado más, porque a pesar de rehidratarme yo seguía encontrándome muy muy mal y allí en el hospital me sentía protegida, y en casa era rutina y cuidado de niños, y yo sentía que la que tenía q ser cuidada era yo y que no era capaz de cuidar de ellos yo… Por cierto, a la mediana la seguía dando pecho, y me ocurrió también la agitación de lactancia, que merece también otro post aparte, pero en resumen es un rechazo a amamantar.

Poco poco fui encontrándome mejor, me animé a ir a trabajar, y hacia los seis meses largos, casi siete, se me pasaron totalmente las náuseas, pero el peso de la bebé iba en aumento y cada día me costaba más andar, asique me miro una fisioterapeuta y me diagnosticó diastasis pelvica, no era capaz de andar mucho rato, y si andaba un poco más de la cuenta que a lo mejor era, ir hacer la compra, volvía a casa coja, asique tuve que coger la baja y los últimos meses de embarazo los pase en casa.

La gestación en general fue muy bien y la bebé estaba perfecta, pero en la ecografía de las 33 semanas me dijeron que seguía de nalgas y que había que revisar en dos semanas para ver si se daba la vuelta sola, me dijeron que no me asustase porque al ser el tercero ella estaba la mar de agusto porque tenía muchísimo espacio porque mí útero se había vuelto muy elástico, asique a las dos semanas volvimos a ver si se había dado la vuelta y nada seguía muy tranquila de nalgas, asique me plantearon hacer la versión cefálica externa, que es una técnica en la que dan la vuelta al bebé de manera manual y externa tal como indica el nombre de la técnica, y dije que si, me citaron en dos semanas más, yo ya si empezaba a tener miedo, proque a pesar de que me decían que era una técnica segura, pues el miedo a lo desconocido estaba ahí, asique empecé a hacer ejercicios para que se diera la vuelta, que me costaban un triunfo con la diastasis, y tenía bastante dolor, total, que un día hablando con una mamá del cole del mayor que es matrona, me recomendó la acupuntura, que había un acupuntor amigo suyo que lo hacía y que encima a las embarazadas no las cobraba, pues a pesar de no creerme mucho el tema de la acupuntura, probé, fui 5 días antes de la cita para la versión cefálica externa, me aplicó la técnica de la moxibustion, que consiste en quemarte un poquito la parte externa del dedo meñique, fueron 3 sesiones, el acupuntor un chico encantador, que me dio confianza y me animó a confiar en mí bebé, en que iba a ser capaz de dar la vuelta sola… Y llego el día de la versión, y allí estaba yo ingresando en el hospital, y con mucho miedo, después de ingresar y cuando la matrona me palpa el abdomen para colocarme los monitores, me dice, uhy! No noto la cabeza! Espera que voy a por el ecógrafo, y cuando me empezó hacer la ecografía me dice, que bien! Se ha dado la vuelta!!! No podía creerlo! Y le dije que me había hecho la moxibustion y que nunca pensé que pudiera funcionar y me dijo que si que funcionaba que lo creyese porque mira!!! la ecografía así lo decía!!!, asique ya de 37 semanas, mi tercera bebé podía venir cuando quisiera…

Y llegó, un día después de Navidad, el mismo día que cumplía 40 semanas y el día que tenía monitores, yo! Que nunca había llegado a monitores! Y la verdad no pensaba que llegaría a cumplir las 40 semanas, pero es verdad que tuve mucho reposo todo el embarazo primero por la hiperemesis y después por la diastasis, asique mi bebé estaba colocada y muy agusto.

Asique el día 26 de diciembre me fui a monitores, convencida de que me quedaba, pues no!, La enfermera me dijo que me fuera a casa que no había contracciones y que por la tarde en la cita de la obstetra me explicarían, yo cabreada como un mona me fui a casa, por la tarde le dije a mi marido que fuésemos dando un paseo a la consulta, pero me dolía mucho la cadera, y cogimos el autobús, la cónsulta la tenía a las 4,30h de la tarde. Ya en la consulta la doctora me ofreció hacerme la técnica Hamilton, yo la respondí, que cuando me hiciese el tacto, me dijera si me veía verde, y que en tal caso accedía, porque me habían contado que dolía, pues me dijo que si que estaba verde, asique me la hizo y si, dolió… Me recomendó andar, y mantener relaciones sexuales porque el semen tiene prostaglandinas y es con lo que provocan en su versión sintética los partos. Asique muy obedientes, mi marido me dijo, vamos a ir a casa andando, y allá que fuimos, caminando despacito sentandonos mucho, y recordando nuestros tiempos de novios cuando recorríamos ese mismo camino, en mucho menos tiempo, fue un paseo muy bonito. Cuando llegamos, a casa, y siguiendo con la obediencia a la doctora, tuvimos relaciones sexuales, y juro de verdad que fue terminar y a los 10 minutos empecé a tener contracciones, eran las 20,30h, yo ya no sabía si eran normales por la Hamilton o era que me estaba poniendo de parto asique esperé, entre tanto como no estaba de parto mis padres me trajeron a los niños, estos cenaron con mi marido y yo me escondi a oscuras en la habitación, caminando, pero cada vez me dolían más, y eran más seguidas, asique a las 22h le dije vámonos ya que esto duele mucho, a las 22,20h dejede nuevo a los niños donde mi madre, a las 22,38 entre en maternidad, me dijeron que estaba de 4cm, suplicaba la epidural, porque juro que dolía y muuuuchoooo, entre mis súplicas, rompí bolsa, no paraban las contracciones no me dejaban tregua ni un minuto, tenía un venía otra, me subieron al paritorio, iba de lado, suplicando la epidural, a la que entre por la puerta me entraron unas ganas de empujar como nunca en mi vida, y entonces mire a la matrona y la dije, tengo ganas de empujar, ya no me vais a poner la epidural, y me miro con cara de pena y me dijo, esque ya no da tiempo, y entonces pensé, pues a empujar, cuanto más empuje antes acaba el dolor, y la matrona me decía no empujes, y yo pensaba no te lo crees ni tu!!! No me habían quitado ni las bragas mi marido no le había dado tiempo de vestirse con el atuendo, alguien me quitó las bragas no tengo ni idea de quién, y mi niña salió, y entonces entendí porque lo de no empujar, no habían tenido tiempo ni de ponerse los guantes, eran las 22,55h, había tenido un parto de 15 minutos, con dolor, mucho dolor y tenía ya a mi niña chiquita, tan rosita y bonita, tan perfecta, tan buena y tranquila, que transmitía paz y ternura a borbotones…

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