5 normas de comportamiento para padres y madres en la consulta de la enfermera de pediatría.

¡Ainssss! ¡revisiones del niño sano! ¡Pues allá que vamos!, ¡cómo buenos padres!, ¡según manda el protocolo!, vamos y pedimos cita, para ver a esa maravillosa enfermera, que nos espera con los brazos abiertos, para ver cómo andan nuestros peques. Pero, en la consulta de la enfermera, deberíamos acudir sabiendo, que hay unas normas no escritas, y que hay que cumplir, por nuestro propio bien, por el de la enfermera, ¡que oye, también sufrimos!, pero sobre todo, por nuestros hijos. Asi que, aquí os traigo,siempre en clave de humor, 5 normas de comportamiento para los padres en la consulta de la enfermera:

1. No llameis mala a la enfermera, ¡No somos malas!: Cuando pinchamos, las primeras vacunas, a veces, (por suerte, no son la mayoría de mamás y papás), dicen eso de, ¡qué mala la enfermera que te ha pinchado!. Pues oye, ¿mala? ¿yo?, si solo hago mí trabajo, es por el bien de tú hijo y lo más importante de todo, ¡lo has traído tú!

2. Informar a los niños de que les toca vacuna: Entiendo que no lo hagáis, porque queréis que el niño vaya al centro de salud sin pegas, pero al menos, cuando ya estéis y antes de entrar en la consulta, informarles, porque dejar ese marrón a la enfermera, es muy desagradable, nosotras no queremos hacerles daño, solo queremos su buena salud. Al principio de trabajar en pediatría, era yo la que informaba al niño o niña en cuestión, ahora lo que hago es preguntar a la mamá o papá, si ha informado a su hijo y si me dice que no, mientras voy a por la vacuna, le digo que por favor se lo cuente. Pero ya el tiempo de explicación es breve, no podemos contarles, los beneficios que tiene unos segundos de pinchazo, el niño se va a ir enfadado, ¡con vosostros!, no conmigo, yo no soy quien le ha llevado engañado al centro de salud, y como consecuencia, la siguiente vez que vuelva al centro de salud, no va a confiar en vosotros, y eso ¡no mola nada!. Es muy sencillo, solo tenéis que decirles que le toca vacuna, que es por su bien, para que no se ponga malito, que va a doler un poquito (no les mintais, las vacunas, ¡no son indoloras!), pero que en seguida se le va a pasar, y en estos casos, en mí humilde opinión, no estaría mal, ofrecer un premio de recompensa, al fin y al cabo, va a pasar un ratejo malo.

3. No les amenazeis: ¡No!, aunque considereis que vuestro hijo, no se está comportando bien, no le voy a pinchar si no le toca; tampoco si está comiendo mal, ni si quiera porque en la revisión del hermanito pequeño, esté haciendo llamadas de atención, el pobre bastante tiene con ser destronado, como para también, tener miedo de que le vayamos a pinchar. El otro día,en mí consulta, tras una vacuna, le dijo el papá al niño, ¿ves que te ha pinchado? ¡pues si sigues sin comer, ¡volveremos a que te vuelva a pinchar!, mí reacción inmediata fue, decirle al niño, ¡no cielo!, ¡no te voy a pinchar porque no comas!, solo pincho cuando toca vacuna, ¡tu papá te está mintiendo!. Automáticamente, le expliqué al padre que no se puede meter miedo a los niños con los pinchazos, porque se hace para salvar vidas, y además, es mentira, y a los niños no se les debe mentir, ¡no en mí nombre! ¡jo! ¡son pequeños, pero son personas!.A mí no me gustaría que me amenazasen con pincharme, por no querer hacer algo o para que tuviera determinado comportamiento. Las enfermeras solo pinchamos cuando toca, en realidad no nos gusta nada hacer daño, ¡palabrita de enfermera!

4. Si vamos con retraso no os enfadeis: en esta norma, tenéis que tener en cuenta varios factores, en la sanidad pública, que es donde yo trabajo, nos dejan 15 minutos por cada revisión, y es importante tener en cuenta que cada niño, papá y mamá son muy distintos, y todos merecemos ser escuchados y tratados con el mismo mimo y dedicación, por eso hay familias que pueden estar media hora, porque lo necesitan, por ejemplo, si son primerizos, pueden tener mil dudas, además de problemas con la lactancia, y hay que dedicar más de 15 minutos, ¡por fuerza!, y eso hace que la agenda del día, se vaya retrasando. Sin embargo, puede venir, esa misma familia, cuando ese bebé ya tenga 18 meses, y usar de esos 15 minutos, solo 10, porque ya se desenvuelven como pez en el agua con su bebé. Así que, ¡por favor! ¡paciencia! ¡qué para eso sois pacientes!

5. En la consulta de la enfermera de pediatría, ¡se puede jugar!: ¡así es!, ¿nunca os habéis preguntado, por qué hay juguetes? Pues, es por que ¡se puede jugar! Así que, dejad que se muevan libremente por la consulta, que toquen, y jueguen, no os preocupéis si me tiran las vendas, ellos luego, me las van a recoger, por tanto, ¡dejad de decirles que se estén quietos! Son niños, necesitan moverse, explorar, jugar… a las enfermeras no nos importa, ¿por qué a vosotros sí?

¡Ya sabéis! ¡a cumplirlas!

2 comentarios

  1. Ayyy quiero saber en qué centro de salud estas??? Jajajajaja y mira que la enfermera de mis niños es encantadora eh!!! Yo cumplo las 5 normas jajaja, y tengo que decir que soy una buena paciente!! Gracias por todo. Me encanta tu blog 😘😘

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